Den vite mannen älskar sig själv så mycket att han baxnar när han upptäcker att hans offer inte delar hans inbilska uppfattning om sig själv.
Skrivet av Jorge Capelán Onsdag, 5 Maj 2010 00:00
Artiklar - Världen
Como es sabido, Reporteros Sin Fronteras (RSF) en estos días publicó una de sus acostumbradas listas de "Predadores de la Prensa" en el mundo.
Este artículo no trata de las relaciones de RSF con los círculos más extremos de la mafia anticubana de Miami (que las tiene, y muy carnales, como lo demuestran las investigaciones del profesor Salim Lamrani). Tampoco trata de su auto-admitido financiamiento por parte del gobierno estadounidense, ni de su manera de silenciar o minimizar las muertes de periodistas en Iraq a manos de los ocupantes yanquis, etcétera. Esas no son novedades.
Lo que llama la atención es que aún existan periodistas críticos que, conscientes de los nexos de RSF, sigan estando dispuestos a regalarle dinero y tiempo al enemigo, abonando puntualmente su cuota de membresía a la organización y hasta haciendo trabajo voluntario en ella.
Tal es el caso de Unai Aranzadi que, desolado, constata en un texto publicado por Rebelión el 7 de mayo (1) que RSF no incluye en su lista de Predadores de la Prensa "al mortal golpismo hondureño".
En efecto, la resistencia del pueblo hondureño y los crímenes actuales y pasados de los golpistas son sistemáticamente silenciados por los grandes medios. Estamos ante una enorme operación de normalización de la dictadura hondureña a cargo de los EE.UU y de los grandes monopolios de la información.
A la vista de la evidencia, yo no entiendo cómo Unai Aranzadi en su texto todavía puede decir que RSF "tiene ciertas acciones buenas, quizás por eso soy socio y he ayudado en la organización durante seis años". Lo lamento, yo no sé cuáles son las acciones buenas de RSF.
Por ejemplo, en la lista recientemente publicada por la organización, se señalan como "predadores de la prensa" en Colombia a las Farc y a los paramilitares, ocultando convenientemente el papel del uribismo y del Estado colombiano en la persecución y el asesinato de periodistas, para no hablar de su simbiosis con los "paracos".
Por ejemplo, RSF hace unos años le dio un premio al periodista Holman Morris. Poco después, a mediados del año pasado, la revista Semana publicaba un acta secreta del la policía política colombiana DAS en la que se discutía el "seguimiento" a dar al propio Morris y al periodista sueco Dick Emanuelsson - por cierto, una de las voces más valientes en la denuncia de los crímenes de los golpistas hondureños y uno de esos periodistas a los que RSF dejaría morir con gusto si de ellos dependiese.
"¿Qué tiene todo eso de bueno?" pregúntese el lector.
Pero vayamos a lo más medular de la cuestión sobre qué papel juega y qué intereses se esconden detrás de RSF. Esto se ve claramente estudiando un poco la lista de "predadores" elaborada por la organización:
Cualquier crítico medianamente informado incluiría en esa lista a personajes como Rupert Murdoch, cuya empresa News Corp es dueña de FoxNews (el mayor y más reaccionario canal de noticias en los EE.UU), la productora de películas 20th Century Fox, canales de satélite en el Reino Unido, Italia, Brasil, México, EEUU, la India, China y muchos otros países, la HarperCollins, una de las editoriales más fuertes del mundo y revistas como InsideOut o la archiconservadora Weekly Standard y cientos de periódicos de gran tirada e influencia como The Sun, The Times,The Sunday Times, The New York Post, The South China Post o The Australian.
Por supuesto, en la lista no podrían faltar agencias como Associated Press (AP), Reuters y Agence France-Presse (AFP), que desde sus sedes centrales en las capitales de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia respectivamente producen la mayoría de los cables noticiosos que se leen en el planeta.
Para RSF, los mayores "predadores" de la prensa en Europa son: en España, la ETA y en Italia, las "organizaciones criminales mafiosas". Se les olvidó, por ejemplo, la banda terrorista PRISA por su apoyo a golpes de Estado, terrorismos varios, guerras imperialistas en distintas partes del globo y campañas constantes de desprestigio contra los gobiernos progresistas de América Latina. También se les olvidó el "telegobernante" (y capo) Silvio Berlusconi, que obligó a la RAI a censurar el trailer del documental "Videocracy" sobre el vaciamiento de la democracia italiana por el monopolio mediático.
En México, RSF señaló a los cárteles de la droga de Sinaloa, El Golfo y Juárez, pero se le olvidaron los cárteles Televisa y TV Azteca, que entre ambos controlan el 90,7% de las concesiones, y el magnate de la televisión Emilio Azcárraga, que acapara el 68,5% de la audiencia. Es que México es, según los especialistas, uno de los países con más alta concentración mediática del mundo. Esos grupos silencian los fraudes electorales, la represión del Estado, los grandes negociados y toda información que pueda atentar contra sus intereses.
Uruguay es un país latinoamericano en el que, según RSF, no existen "predadores de la prensa". Sin embargo, según el economista Luis Stolovich, el primer operador en los sectores de televisión abierta, televisión de pago, telefonía básica e Internet, controla un promedio del 60% de la facturación del mercado y un 56% de los consumidores. Los cuatro primeros operadores promedian el 89% de las ventas si a esos sectores se les agrega la prensa escrita y la radio.
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