Neocolonialismo sueco en Nicaragua en una novela
Skrivet av Jorge Capelán
Torsdag, 17 September 2009 00:00


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Latinamerika
[radiolaprimerisima.com] En abril de 2008 la embajadora de Suecia en Managua Eva Zetterberg advierte en los medios que va a ser "muy difícil" para los países donantes continuar la ayuda a Nicaragua si el gobierno no se sujeta a las demandas del Fondo Monetario Internacional.
Este hecho es el punto de partida de la novela De Modlösa en la que el autor y ex-cooperante somete el neocolonialismo del otrora progresista país escandinavo a un duro escrutinio.
El coordinador del a Asociación de Amistad Suecia-Nicaragua Erik Holmberg es un hombre que oscila entre la crítica y el apoyo a los sandinistas, por los que finalmente se inclina. ¿Habrá apostado por el caballo correcto en esta tierra centroamericana tan difícil de comprender?
Huye de una Suecia que le ha mostrado los límites de cuánta crítica el sistema aguanta de un periodista, de un hijo al que no ha se ha atrevido a ver y de un país en el que la tolerancia y la democracia sólo son un barniz que maquilla un clima social cada vez más duro tanto en casa como hacia el extranjero.
El personaje ficticio se ofrece entonces a espiar, a cuenta del Frente Sandinista, al personal de la embajada de su país para conocer los detalles de la decisión de condicionar la ayuda a la aceptación por Nicaragua de las demandas neoliberales del FMI. Se trata de una medida de graves consecuencias para un país pobre que intenta liberarse de las garras de la dependencia en tiempos de crisis capitalista global.
La novela de John Lapidus De Modlösa (según el autor, un término medio entre "Los Cobardes" y "Los Desanimados") trata acerca del arduo camino hacia la identificación política y el compromiso, de la imagen que los suecos tienen de sí mismos como en el fondo bien intencionados y solidarios frente al tercer mundo, acerca de su práctica llena de prejuicios coloniales, así como de la política internacional que Suecia en la práctica lleva adelante en servicio del imperialismo. Sobre todo, la novela trata acerca del coraje que hace falta para adoptar una postura autocrítica frente al Otro para poder vivir junto con el resto del mundo y no contra él.
De Modlösa, la segunda novela del autor, salió en agosto pasado. Esta es la entrevista a Erik Homberg:
De Modlösa es en cierta manera una novela autobiográfica. ¿Puedes decirnos algo de tus experiencias anteriores como cooperante en Nicaragua y África?
Fui por primera vez al sur de África en 1994 y regresé en varias oportunidades como coordinador de intercambios entre grupos de jóvenes, como parte de mi doctorado en historia económica y como periodista freelance. A Centroamérica llegué por primera vez en 2000. Entre 2006 y 2008 trabajé en Nicaragua como coordinador de la Asociación de Amistad Suecia-Nicaragua.
La novela trata acerca de la participación de Suecia en el chantaje contra Nicaragua. ¿Cuánto de lo que describes acerca de la visita de la delegación del departamento de relaciones exteriores sueco a Centroamérica en la que se condicionó la ayuda a la aceptación de las condiciones del FMI ocurrió en realidad y cuánto es ficción literaria?
Mucho está tomado de la realidad, pero no todo. Es cierto que el departamento de relaciones exteriores envió una gran delegación a la región y que las ONGs acordamos criticar la actuación de la embajada, especialmente en lo que respecta a la demanda colonialista de que Nicaragua debería firmar un acuerdo con el FMI para tener derecho a la ayuda sueca. Sin embargo, la crítica que al final se hizo fue muy tibia. Fue tan tibia que yo mismo consideré que estaba obligado a tomar el micrófono y desarrollarla, a pesar de que no me correspondía hacerlo.
¿Cuándo comenzaste a reaccionar ante las declaraciones de la embajadora Eva Zetterberg en los medios nicaragüenses? ¿Hubieron reacciones similares de otros grupos o cooperantes suecos?Las declaraciones de Eva Zetterberg sobre temas varios me sorprendieron de inmediato. A veces decía cosas buenas, pero en lo que respecta al Fondo Monetario dijo textualmente que sería "difícil desembolsar el dinero si Nicaragua no firmaba un acuerdo con el FMI". Ese es un lenguaje colonialista. Son amenazas. Eva Zetterberg no era el único embajador en decir ese tipo de cosas, pero ella era definitivamente la que ocupaba más espacio mediático.
Me pareció que había muchos otros suecos que eran críticos de la embajada y de las declaraciones de la embajadora. Sin embargo, durante el tiempo que estuve en el país me encontré bastante solo entre los suecos que abiertamente cuestionaban el relacionar la ayuda a las condiciones del Fondo. La mayoría de los suecos hace un trabajo bueno e importante, pero al mismo tiempo entre nosotros hay una especie de aversión a exponer ideas contrarias en temas políticos, a criticar a otros suecos.
Es extraño: Suecia se dice tener como meta el promover el "pluralismo" y la "democracia" en los países pobres del mundo, pero no predica con el ejemplo. Uno se calla. Toma su puesto en la fila. En cierto sentido, esto se da por falta de conciencia política. Otros piensan en el futuro de su carrera, el que no quieren arriesgar a ninguna costa.
Cuando estuve en Nicaragua me pareció que ella exageraba su papel de representar los intereses suecos en el país. ¿Qué crees tú? ¿Era así o era parte de su misión el llevar una línea agresiva contra Nicaragua? ¿Por qué actuó de esa manera?
Durante mi estadía en Nicaragua Suecia tenía un gobierno de derecha. Sin embargo, no creo que la miembro del partido de izquierda sueco Eva Zetterberg tuviese como misión la de llevar una política agresiva de derecha. En primer lugar, hay que decir que mucha gente de izquierda en Suecia ha aceptado las tesis económicas neoliberales. En segundo lugar, un embajador vive una vida privilegiada y no ve lo que ocurre en la sociedad.
Por ejemplo, ella no se pudo dar cuenta de que el gobierno sandinista resolvió el problema de la energía porque jamás tuvo que soportar un apagón; todos los suecos empleados de la embajada tienen generadores propios. En tercer lugar, ella quería hacer méritos extras ante el gobierno sueco en lugar de dar muestras de valentía.
Tú eres muy crítico de la imagen que los suecos tienen de sí mismos, de la actitud de los cooperantes hacia Nicaragua y los nicaragüenses, así como de su falta de coraje social. ¿Cómo traducirías el título de la novela al español nicaragüense?
"De Modlösa" es un término medio entre "Los Cobardes" y "Los Desanimados". Mi impresión es que hay mucha cobardía y un darse por vencidos entre la gente de izquierda en el país. Ese es uno de los temas del libro. En la novela, yo exagero un poco para subrayar el hecho.
En la realidad tengo un gran respeto por muchos de los suecos que trabajaron en Nicaragua. Pero es indudable que hay muchas personas con puntos de vista socialistas, pero que nunca se atreven a expresarlos cuando esto realmente significa algo en la práctica. Las opiniones sólo se expresan entre cuatro paredes.
Es justamente ese tipo de cobardía la que es uno de los grandes problemas sociales de nuestro tiempo. Mientras la gente de izquierda se siga manteniendo "dentro de los marcos aceptables" y se autocensure en los momentos decisivos será imposible avanzar para las sociedades, lograr mayor justicia, mayor igualdad y más socialismo.
¿Cuál es tu valoración de los logros del FSLN desde su regreso al gobierno? ¿Cómo ves el futuro de Nicaragua?
Siempre hay que ser humilde al hablar de otros países. Nunca se podrá tener el mismo conocimiento de la cultura, de la política, etcétera, de otro país. Lo que puedo decir es que el FSLN parece haber logrado una buena cantidad de cosas positivas desde que llegó al poder, en la educación, en la medicina, en la energía y en otros campos.
Al mismo tiempo, soy crítico de ciertos aspectos. El que se le de por la cabeza a los adversarios con mensajes pseudoreligiosos no me impresiona para nada. Estoy consciente de que es un "mundo duro". Me doy cuenta de que en muchas ocasiones hay que ser más pragmático que ideológico. Sin embargo, mi esperanza es que el FSLN se radicalice políticamente y que tenga más vida, más debate, más ideología y más democracia interna de la que existe en este momento.
Los problemas que enfrenta la Nicaragua actual son enormes, sobre todo en lo relativo a la pobreza y la educación. Como socialista veo muy positivamente lo que se denomina como la izquierda latinoamericana, la cooperación regional, el ALBA y la solidaridad internacional.
Suecia hoy en día tiene tropas en Afganistán, hay varias operaciones militares planeadas y en vías de ejecución en el África, el gobierno participa activamente en la desestabilización de países como Cuba y Zimbabwe, etcétera. ¿Cómo se relaciona la actuación de Suecia en Nicaragua con el resto de la política exterior del país escandinavo?
Es una actuación que va en la misma línea del resto de la política exterior sueca. Hoy en día Suecia es un pequeño país imperialista y la derecha sueca naturalmente está contenta de "librarse" de tener que trabajar con un país como Nicaragua. Para la izquierda sueca Nicaragua es un país que ha significado muchísimo, pero la izquierda en Suecia hoy en día es débil. Sin embargo, esto puede cambiar rápido. Lo que necesitamos en Suecia es una ola de izquierda de verdad.
¿Qué reacciones has recibido de la gente que ha leído el libro en Suecia?
Muchos dicen que han aprendido mucho sobre Nicaragua. Muchos otros dicen que han aprendido más sobre el papel de Suecia en el mundo.
¿Tienes planes de publicarlo en español?
Por supuesto, estaría muy alegre de poder traducirlo al español. Mi castellano sirve para traducir libros al sueco, pero desgraciadamente, no para hacerlo en la dirección inversa.